Si el dinero es dios
entonces todo vale
todo tiene precio
todo es negociable.
El negocio es la adoración
es sagrado
vale todas las penas
propias y ajenas
sobre todo estas últimas.
Lo que no tiene precio
no vale nada
no sirve es malo
malo para el negocio.
Por ejemplo la honradez
es peligrosa
en exceso es pecado capital.
La de imitación siempre es buena
conviene tener en stock
tiene buen mercado.
Pero la pura es veneno. Cuidado.
Es traicionera.
Lo que puede venderse y comprarse
es lo bueno.
Por ejemplo la conciencia.
Se cotiza bien.
Hay cosas malas
es cierto
malas si perjudican el negocio
si no al contrario
son buenas.
Si dejan beneficios
¡buenísimas!
y tienen perdón.
Dios Dinero lo perdona todo
menos perderlo.
Perder dinero es pecado capital.
El dinero es la vida
él te cambia la vida
te lo da todo.
Perderlo es imperdonable.
Dar la vida por él tiene sentido
vivir para el dinero es vida
es todo lo que hay
el dinero es Dios.
Lo creó todo
lo puede todo
es el salvador.
Pero lo que no tiene precio
lo que no puede comprarse
es el Mal.
El altruísmo es malo
es pecado capital.
Dar sin esperar nada a cambio
sin ganancia
sin ventaja
sin publicidad siquiera
es sacrílego
es impío
es imperdonable.
Dios Dinero no perdona
perder el precioso Tiempo
en tal vanidad
es pecado capital.
Lo es como todo lo que atenta
contra el Capital.
El Capital es santo.
Pecar contra el Capital
es lo que mata al hombre
lo deja sin Dinero
sin dios.
domingo, 24 de octubre de 2010
domingo, 8 de agosto de 2010
VERDADERO INVIERNO
El invierno desnuda
el humano egoísmo.
Necesarios refugios
la escasa compasión.
Algunos generosos
la sobra de mezquinos.
"Siempre tienen los pobres
con ustedes..." Jesús
sabía que los hombres
no hallarían jamás
verdadera justicia.
La realidad dura:
muertes por hipotermia.
El desnudo obsceno
de la miseria humana
disfrazado de altruista
campaña de frazadas.
El verdadero invierno
no es la sensación térmica
que castiga la piel.
Es la sensación cómoda
de aire acondicionado
que envuelve corazones.
el humano egoísmo.
Necesarios refugios
la escasa compasión.
Algunos generosos
la sobra de mezquinos.
"Siempre tienen los pobres
con ustedes..." Jesús
sabía que los hombres
no hallarían jamás
verdadera justicia.
La realidad dura:
muertes por hipotermia.
El desnudo obsceno
de la miseria humana
disfrazado de altruista
campaña de frazadas.
El verdadero invierno
no es la sensación térmica
que castiga la piel.
Es la sensación cómoda
de aire acondicionado
que envuelve corazones.
sábado, 3 de julio de 2010
PREGUNTAS PARA GANADORES Y PERDEDORES
CAMPEÓN
Palabra que representa la gloria para unos pocos o para uno solo, la postergación para varios y la oscuridad para el resto.
Claro, obviando el obvio trasfondo económico y chovinista, yo preguntaría:
¿Por qué tiene que buscarse o seleccionarse al “mejor”?
¿Por qué “ser el mejor” tiene que ser la motivación?
¿Por qué se da lo máximo sólo para lograrlo?
¿Por qué competir con otros para demostrarlo?
¿Por qué hay que ser mejor que otros?
¿Por qué compararse con otros?
¿Por qué no simplemente compartirlo, por el placer de darlo,
como única recompensa?
¿Por qué imponerse sobre otros, si no nos gusta que se impongan sobre nosotros?
¿Por qué superarlos, si no nos gusta ser superados?
¿Por qué vencerlos, si no nos gusta ser vencidos?
Palabra que representa la gloria para unos pocos o para uno solo, la postergación para varios y la oscuridad para el resto.
Claro, obviando el obvio trasfondo económico y chovinista, yo preguntaría:
¿Por qué tiene que buscarse o seleccionarse al “mejor”?
¿Por qué “ser el mejor” tiene que ser la motivación?
¿Por qué se da lo máximo sólo para lograrlo?
¿Por qué competir con otros para demostrarlo?
¿Por qué hay que ser mejor que otros?
¿Por qué compararse con otros?
¿Por qué no simplemente compartirlo, por el placer de darlo,
como única recompensa?
¿Por qué imponerse sobre otros, si no nos gusta que se impongan sobre nosotros?
¿Por qué superarlos, si no nos gusta ser superados?
¿Por qué vencerlos, si no nos gusta ser vencidos?
viernes, 18 de junio de 2010
¿Qué pasa cuando termina el partido?
LOS HINCHAS
¡Qué divertidos, sí, qué divertidos!
Se ríen festejando disfrazados.
Vociferando, saltan abrazados,
Agitando pendones coloridos
Por un triunfo ajeno que asumen propio
Por simple coincidencia de nación,
Ciudad, simpatía, o emoción.
Del otro lado, en cambio, se hace acopio
De resignación en silencio pleno,
De tensión en rostros meditabundos,
Cabizbajos, serios y hasta iracundos,
Hasta llorando un fracaso ajeno
Que sufren propio por igual razón
Que los otros festejan plenamente.
¡Qué negocio redondo y conveniente!
Pagar por alegría o frustración,
Sin tener que haber dado un solo paso,
Para que lo consigan por nosotros,
Los jugadores de esa ocasión,
Siendo triunfante o perdedor por otros,
Y nunca responsable en cualquier caso.
¡Qué divertidos, sí, qué divertidos!
Se ríen festejando disfrazados.
Vociferando, saltan abrazados,
Agitando pendones coloridos
Por un triunfo ajeno que asumen propio
Por simple coincidencia de nación,
Ciudad, simpatía, o emoción.
Del otro lado, en cambio, se hace acopio
De resignación en silencio pleno,
De tensión en rostros meditabundos,
Cabizbajos, serios y hasta iracundos,
Hasta llorando un fracaso ajeno
Que sufren propio por igual razón
Que los otros festejan plenamente.
¡Qué negocio redondo y conveniente!
Pagar por alegría o frustración,
Sin tener que haber dado un solo paso,
Para que lo consigan por nosotros,
Los jugadores de esa ocasión,
Siendo triunfante o perdedor por otros,
Y nunca responsable en cualquier caso.
miércoles, 9 de junio de 2010
Este poema para el que busca por aquí y por allá
LA MUJER REAL
La mujer real
no es la que buscas,
es la que encuentras
cuando menos la esperas;
no es la que imaginas,
es la que descubres
donde no lo sospechabas;
no es la que te muestran,
es la que está oculta
entre la gente.
Tienes que estar alerta,
por si te la encuentras,
los ojos bien abiertos
por si la descubres;
no dejarte llevar por la apariencia,
ni distraer con lo que está de moda.
Porque la mujer real
es la que estará siempre:
no es la mejor
ni la más bella,
pero es la que te queda de medida;
es la que te hace resaltar lo bueno
y hasta disimular lo defectuoso.
La mujer real es el hallazgo
de algo que está siempre ante los ojos.
Quizás ya la tengas
y no te das cuenta,
porque sigues en busca de otra cosa,
y no estás atento,
y tus ojos ven sólo lo que quieres,
y te dejas llevar por apariencias
o te distraes con las que están de moda,
y por imaginar lo que deseas
¡no saboreas lo que está en tu boca!
La mujer real
es la que estará siempre.
No es la mejor,
pero es mejor de lo que imaginas;
no es la más bella,
pero es tan bella como la vida,
¡y es la que te queda de medida!
La mujer real
no es la que buscas,
es la que encuentras
cuando menos la esperas;
no es la que imaginas,
es la que descubres
donde no lo sospechabas;
no es la que te muestran,
es la que está oculta
entre la gente.
Tienes que estar alerta,
por si te la encuentras,
los ojos bien abiertos
por si la descubres;
no dejarte llevar por la apariencia,
ni distraer con lo que está de moda.
Porque la mujer real
es la que estará siempre:
no es la mejor
ni la más bella,
pero es la que te queda de medida;
es la que te hace resaltar lo bueno
y hasta disimular lo defectuoso.
La mujer real es el hallazgo
de algo que está siempre ante los ojos.
Quizás ya la tengas
y no te das cuenta,
porque sigues en busca de otra cosa,
y no estás atento,
y tus ojos ven sólo lo que quieres,
y te dejas llevar por apariencias
o te distraes con las que están de moda,
y por imaginar lo que deseas
¡no saboreas lo que está en tu boca!
La mujer real
es la que estará siempre.
No es la mejor,
pero es mejor de lo que imaginas;
no es la más bella,
pero es tan bella como la vida,
¡y es la que te queda de medida!
Un poema para preguntarse
INIMAGINABLE
¿Podrías imaginarte
la intensidad del miedo atesorado
en un misil?
¿Podrías imaginarte
la fortuna de odio acuñada,
día por día, en balas?
¿Podrías imaginarte
la Bolsa de Valores de la muerte,
los yacimientos del horror,
las fábricas del odio y de la furia?
Dios espera, no calla, ni otorga,
mas tiene que estar triste, amigo mío,
¿qué piensas tú?
¿Podrías...? No,
es inimaginable la tristeza
de su desmesurado Corazón...
¿Podrías imaginarte
la intensidad del miedo atesorado
en un misil?
¿Podrías imaginarte
la fortuna de odio acuñada,
día por día, en balas?
¿Podrías imaginarte
la Bolsa de Valores de la muerte,
los yacimientos del horror,
las fábricas del odio y de la furia?
Dios espera, no calla, ni otorga,
mas tiene que estar triste, amigo mío,
¿qué piensas tú?
¿Podrías...? No,
es inimaginable la tristeza
de su desmesurado Corazón...
lunes, 31 de mayo de 2010
Una época de oro
Hoy vi una silla mecedora en el pallier de un moderno edificio. Queda linda, pero está desubicada. ¿Quién se sentaría en ella en ese lugar? Está claro que cumple la misma función que un adorno, una antigüedad.
Me hizo acordar del tiempo en que había tiempo de sentarse en una mecedora. Hubo una época de oro: la era de las mecedoras. Cuando el tiempo era otro, permitía mecerse al cavilar, o tejer, o matear, o conversar con las visitas. Me acuerdo, ya en las postrimerías de esa era, de mi abuela en su mecedora.
Ahora ya nadie se mece. Si acaso alguien lo hace, ya no es lo mismo. Ahora es un acto deliciosamente anacrónico, una exquisitez, casi una extravagancia. Ya no la natural, íntima, sencilla y cotidiana utilización del tiempo al compás de la mecedora, común a todos los hogares.
Ahora las mecedoras son antigüedades: suntuarias, decorativas, caras e inútiles.
Me hizo acordar del tiempo en que había tiempo de sentarse en una mecedora. Hubo una época de oro: la era de las mecedoras. Cuando el tiempo era otro, permitía mecerse al cavilar, o tejer, o matear, o conversar con las visitas. Me acuerdo, ya en las postrimerías de esa era, de mi abuela en su mecedora.
Ahora ya nadie se mece. Si acaso alguien lo hace, ya no es lo mismo. Ahora es un acto deliciosamente anacrónico, una exquisitez, casi una extravagancia. Ya no la natural, íntima, sencilla y cotidiana utilización del tiempo al compás de la mecedora, común a todos los hogares.
Ahora las mecedoras son antigüedades: suntuarias, decorativas, caras e inútiles.
domingo, 30 de mayo de 2010
Para empezar a pensar
Para empezar diré que pensar es mi actividad favorita. ¿Qué significa "pensar"? No me voy a meter con la psicología ni, mucho menos, con la filosofía. Simplemente diré que es un espacio privado en el cual todo puede ser "procesado".
Es como cocinar. Uno puede comer los alimentos como vienen, o puede hervirlos, o freírlos, u hornearlos, o combinarlos entre sí, condimentarlos y presentarlos de manera apetitosa. Es decir, convertir "los alimentos básicos", los hechos, las circunstancias, las ideas, los sentimientos y emociones, los conocimientos, los recuerdos, la información, y etcétera, en una provechosa comida.
También se puede seguir recetas, o se puede cambiar más o menos dichas recetas, y también usted puede crear sus propias recetas. El problema es si uno recurre a la comida rápida o "chatarra", se pasa encargando a los "delivery"... Es como dice ese tango...: "no pensar ni equivocado. ¿Para qué? si igual se vive..." Sí, se puede vivir sin cocinar. Pero no sin comer. Y por ahí dicen, "somos lo que comemos". Bueno, también somos lo que pensamos, o lo que no pensamos...
¿Seguimos una "receta" al pie de la letra? En materia de pensamiento hay tantas como de comidas, y para todos los gustos. El asunto es elegir una adecuada a nuestras necesidades y circunstancias. Pero también adecuada a la realidad.
¡Ups! La realidad. Todo un tema. ¿Hay una, nada más? ¿O hay tantas como recetarios? ¿O no hay recetarios humanos que la contengan? "Nada supera la realidad", suele decirse.
Por eso es tan saludable cocinar en casa. Pero siempre y cuando cocinemos bien y sano. Ahí se complica. Hay que informarse bien, de buena fuente.
Sí, pensar no es algo tan simple como "matar el hambre". Pensar es como preparar buena y sana comida casera. LLeva tiempo, da trabajo y requiere buena información. Además debe ser una buena costumbre.
Es como cocinar. Uno puede comer los alimentos como vienen, o puede hervirlos, o freírlos, u hornearlos, o combinarlos entre sí, condimentarlos y presentarlos de manera apetitosa. Es decir, convertir "los alimentos básicos", los hechos, las circunstancias, las ideas, los sentimientos y emociones, los conocimientos, los recuerdos, la información, y etcétera, en una provechosa comida.
También se puede seguir recetas, o se puede cambiar más o menos dichas recetas, y también usted puede crear sus propias recetas. El problema es si uno recurre a la comida rápida o "chatarra", se pasa encargando a los "delivery"... Es como dice ese tango...: "no pensar ni equivocado. ¿Para qué? si igual se vive..." Sí, se puede vivir sin cocinar. Pero no sin comer. Y por ahí dicen, "somos lo que comemos". Bueno, también somos lo que pensamos, o lo que no pensamos...
¿Seguimos una "receta" al pie de la letra? En materia de pensamiento hay tantas como de comidas, y para todos los gustos. El asunto es elegir una adecuada a nuestras necesidades y circunstancias. Pero también adecuada a la realidad.
¡Ups! La realidad. Todo un tema. ¿Hay una, nada más? ¿O hay tantas como recetarios? ¿O no hay recetarios humanos que la contengan? "Nada supera la realidad", suele decirse.
Por eso es tan saludable cocinar en casa. Pero siempre y cuando cocinemos bien y sano. Ahí se complica. Hay que informarse bien, de buena fuente.
Sí, pensar no es algo tan simple como "matar el hambre". Pensar es como preparar buena y sana comida casera. LLeva tiempo, da trabajo y requiere buena información. Además debe ser una buena costumbre.
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