LA MUJER REAL
La mujer real
no es la que buscas,
es la que encuentras
cuando menos la esperas;
no es la que imaginas,
es la que descubres
donde no lo sospechabas;
no es la que te muestran,
es la que está oculta
entre la gente.
Tienes que estar alerta,
por si te la encuentras,
los ojos bien abiertos
por si la descubres;
no dejarte llevar por la apariencia,
ni distraer con lo que está de moda.
Porque la mujer real
es la que estará siempre:
no es la mejor
ni la más bella,
pero es la que te queda de medida;
es la que te hace resaltar lo bueno
y hasta disimular lo defectuoso.
La mujer real es el hallazgo
de algo que está siempre ante los ojos.
Quizás ya la tengas
y no te das cuenta,
porque sigues en busca de otra cosa,
y no estás atento,
y tus ojos ven sólo lo que quieres,
y te dejas llevar por apariencias
o te distraes con las que están de moda,
y por imaginar lo que deseas
¡no saboreas lo que está en tu boca!
La mujer real
es la que estará siempre.
No es la mejor,
pero es mejor de lo que imaginas;
no es la más bella,
pero es tan bella como la vida,
¡y es la que te queda de medida!
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