El tiempo televisivo se divide entre bloques y pausas. En los bloques tratan de divertirnos, entretenernos, "engancharnos".
Cuando viene la pausa publicitaria, nos piden, casi imploran, pero ordenan: "no se vayan, ya volvemos" (ni ellos ni nosotros vamos a ninguna parte).
Entonces, durante la pausa, también tratan de divertirnos, entretenernos, "engancharnos".
Las empresas exprimen los sesos de sus creativos una y otra vez... hasta que sale un ruidito gracioso, ridículo...
No se puede negar que hacen todo lo que pueden (cualquier cosa) para capturar nuestra fatua atención...
El resultado me recuerda a la actuación de un progenitor que quiere hacer que el nene mañoso se coma la papa a toda costa.
